Basilea II, ¿culpable de la crisis?

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Basilea II, y sus tres pilares, son las normas internacionales que regulan la supervisión bancaria en todo el mundoLos medios no lo citan, quizás por desconocimiento, pero Basilea II ha sido clave en la crisis financiera bancaria mundial. Sería arriesgado y equivocado echar la culpa de esta crisis, que tiene muchos otros factores, únicamente al Acuerdo de Basilea II, pero lo cierto es que Basilea II, el entramado sobre el que se monta la supervisión de bancos y adoptado en 2004 por casi todos los gobiernos, ha fallado estrepitosamente. No ha cumplido los objetivos que se había fijado.

Se puede argüir que es un acuerdo muy reciente, sin suficiente experiencia. De hecho, hasta finales del 2007 no estuvo totalmente vigente en los Estados Unidos y todavía hay algunos  países, sobre todo emergentes, que no lo han implantado, pero también se puede argumentar lo contrario: ya estaba vigente en muchos países desarrollados, como los de Europa, tres años antes de la crisis, e incluso en los Estados Unidos muchas de sus recomendaciones estaban ya contempladas, aunque su redacción definitiva no llegara hasta finales del 2007.

Algunos en Europa, entre ellos el Comisario Almunia, opina que la supervisión en general y especialmente la bancaria en Europa es superior a la de Estados Unidos. Todas las supervisiones bancarias se rigen por la misma norma, actualmente Basilea II y antes Basilea I y tanto la normativa como la inspección en América no difieren significativamente de la que tenemos en Europa. De hecho, Europa ha copiado mucho de los sistemas de supervisión americanos, principalmente de la SEC, organismo regulador de la bolsa. Hubo, pues, otros factores, algunos de ellos fuera de Basilea II, para que la crisis tuviera un mayor impacto en los Estados Unidos que en Europa (a excepción de Islandia). 

¿Cuáles han sido los fallos de Basilea II que permitieron esta crisis?

Quizás los principales hayan sido de omisión, como no incluir en la supervisión la cadena de ventas de CDOs (Collaterallized Debt Obligations) u otros derivados sin que nadie, y menos las agencias de rating, vieran el riesgo que involucraban, otros fallos vienen de antiguo, de Basilea I, como la escasa ponderación del riesgo en la garantía hipotecaria personal, sin que se previera caída en el sector inmobiliario, y por último otras razones están en la misma esencia de Basilea II, como la carta blanca que se les da a las agencias de Rating en determinar la recuperabilidad de créditos y el uso de estadísticas (IRB) para fijar las reservas, cuando bien se podía haber imaginado que las estadísticas no ofrecerían datos de grandes crisis, ya que éstas ocurren solo una o dos veces en cada siglo.

Hubo otras razones, como el apoyo gubernamental en algunos países, Estados Unidos y España por ejemplo, potenciando el acceso a una vivienda propia a casi todo el mundo.

Jugar al casino

Las intenciones de Obama de recortar los poderes de los bancos para que se limiten al negocio tradicional de la banca, esto es, a guardar y prestar el dinero, puede ir en buena dirección para compensar algunas de las deficiencias de Basilea II. Nunca ha estado bien visto que un banco lleve el dinero de sus depositantes a jugárselo al casino, pero eso era lo que ocurría más a menudo de lo que nos imaginamos. No solo con las inversiones de alto riesgo y ahí está el ejemplo de la quiebra del Barings Bank, sino también las inversiones en empresas fuera del sector financiero. Ese tipo de inversiones fueron la causa de la desaparición de más de sesenta bancos a finales de los setenta y principios de los ochenta en España. Recordemos los bancos del grupo Rumasa, que recogían el dinero de los ciudadanos para prestárselos a las empresas del grupo, también los bancos de inversión, o en algunos casos, por decisiones políticas de inversión, como el de la Banca Catalana. Actualmente, las cajas de ahorro españolas siguen jugando un papel importante en el capital de muchas empresas o grupos de empresas, aunque sea a través de firmas o empresas intermedias.


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