Scary tale

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Scary loveMatilde tiró el ramo al suelo. Sacó fuerzas de la desesperación y cerró la puerta de un fuerte golpe. Se encerró en el baño.

Varias flores decapitadas de algún rosal. ¿En qué mente enferma podría morar la idea de que rosas arrancadas violentamente de su naturaleza pudieran agradar a una persona, y menos a una chica? ¿Qué vendría después?, ¿la cabeza sangrante de un caballo en la cama? Matilde entró en un ataque de pánico.

Fuera, Romeo se quedó perplejo. Siempre pensó que las rosas eran la flor preferida de las chicas. La próxima vez, claveles, reflexionó. Recordó la vez que regaló una orquídea que terminó aplastada en su cara.

Matilde le quitaba el sueño y la vida y no se iba a dar por vencido por tan poco. Buscó en su libreta y tachó la primera línea donde decía "1.- Flores". Bajó la vista a la segunda línea "2.- Música romántica"

Matilde se había calmado. Hacía tiempo que no oía nada extraño y dedujo que Romeo se habría marchado. Abrió lentamente la puerta del baño. Un fuerte estruendo llenó la casa. A oscuras se acercó al balcón y abrió ligeramente la cortina. Un grito de pavor salió de su garganta por lo que vio. Romeo había traído a un grupo de hombres con él. Sus piernas le flaquearon y cayó al suelo. Tomó el móvil y llamó a la policía.

Mientras, Romeo seguía cantando acompañado por los mariachis
Ay, ay, ay, ay, ay! cantaba
Ay, ay, ay, ay, ay! gemía
Ay, ay, ay, ay, ay! cantaba
de pasión mortal moría.

mariachis

Pero la niña Matilde no salía. Cucurrucucú, Paloma. Buscó en su libreta "3.- Cena íntima a la luz de una vela"

La escena se inundó con la luz de los coches de policía. Ataque a la intimidad, intento de violación en grupo, desperfectos a bienes ajenos. El agente siguió enumerando los cargos mientras subían a la furgoneta.

Desde la comisaría la llamó para invitarla a cenar. Matilde accedió.

 

 

 

 


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