Hasta la llegada de los romanos a la península ibérica, existían más de un centenar de tribus o naciones indígenas en la península ibérica que contaban con una mayor o menor independencia o autonomía de sus vecinos, de una forma similar a la que pudiera haber habido entre las tribus africanas hasta el siglo XIX, y también a causa de la falta de vías que facilitaran la comunicación y la pobreza que dificultaba una centralización del poder.
La conquista romana cambió totalmente esta situación, igualando las poblaciones y eliminando paulatinamente los gobiernos tribales, acabando al mismo tiempo con sus luchas entre ellos. Prácticamente todos esos pueblos lucharon contra el invasor, pero sucumbieron inevitablemente ante la fuerza del imperio. Muy poco se conoce de esas naciones y lo que ha llegado hasta nuestros días procede en su mayoría de los historiadores romanos con los consiguientes problemas de prejuicios al narrar las costumbres de esas gentes "bárbaras" y su dependencia de las crónicas orales de la gente que vivió los acontecimientos.
El mapa a continuación muestra la ubicación aproximada de las principales naciones prerromanas, mostrando, al pinchar el icono correspondiente, algunos datos de etnia, ubicación y un breve comentario sobre la cultura o estructura de la tribu. El color y el número indicado en los iconos muestra la cultura o etnia a la que correspondia:
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En las catedrales, sedes de las diócesis y archidiócesis, se concentraba, además del control religioso, el inmenso poder financiero y político que la iglesia tenía en España. Se fueron construyendo conforme se avanzaba en la reconquista. En la mayoría de los casos se aprovecharon las mezquitas usadas por los árabes, que a su vez y en muchos casos, se construyeron sobre antiguas iglesias visigodas y varias de éstas sobre antiguos templos romanos, utilizando así el espacio y los materiales ya existentes.
Las catedrales, como símbolo de ese poder eclesiástico, captaban grandes riquezas, que se usaban tanto en su construcción como en su interior. Se remodelaban frecuentemente según los gustos de la época o del obispo, lo que ha contribuído a que las raíces originales visigodas y románicas en las que se asentaban inicialmente hayan desaparecido por completo.
Con el paso de los tiempos algunas han tenido que ser reconstruidas por incendios o amenaza de derrumbe, y otras, las menos, son nuevas, con apenas un siglo de historia, construidas para adaptar las diócesis a la nueva configuración de repoblación que las migraciones interiores de la era industrial ha producido. Puede obtener más información sobre las catedrales de España en alguno de estos libros.
La historia de las naciones está llena de violencia. Guerras de invasión, contra grupos disidentes, conquistas, guerras civiles, etc. La de España no es excepción. Su historia está repleta de episodios conocidos desde los cartagineses y romanos, hasta los godos, árabes, guerras internas de sucesión, de la conquista y pérdida de América, de independencia contra Francia, guerras carlistas, civil, etc.
En el mapa que se incluye a continuación se muestran los lugares donde tuvieron lugar las principales batallas conocidas. Cada una de estas batallas, con miles de personas en la lucha, tuvo una importancia decisiva en su momento y, con victoria o con derrota, supuso la muerte de centenares o miles de españoles y otros tantos del bando opuesto. En total se han incluido cerca de seiscientas batallas una vez eliminadas otras que correspondían a combates o acciones bélicas de menor importancia, aquellas donde la estimación de contendientes no superara el millar o las bajas fueran inferiores al centenar.
Se incluye foto y enlace con más información, normalmente de Wikipedia.
Los que se incluyen en el mapa son solo una muestra de los mil quinientos castillos y fortificaciones existentes en España. Junto con las dos Castillas, Andalucía es la región con mayor número de castillos, siendo la provincia de Jaén, con 237 fortificaciones la que cuenta con mayor número, seguida por Guadalajara (198), Cuenca (175), Cádiz (161) y Almería (126), reflejándo las fronteras entre moros y cristianos durante la larga reconquista.