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El Animal Humano
Revisando la historia - la Leyenda Negra de España Imprimir E-mail
Sociedad - El Animal Humano

En el subconsciente de los ciudadanos europeos, principalmente del centro y norte de Europa, así como de Inglaterra y Estados Unidos, la Inquisición española representa la maldad por excelencia, la depravación religiosa mediante torturas inhumanas a personas inocentes. Tan es así que ni el holocausto nazi de millones de judíos, ni la matanza de millones de personas en el Congo durante el dominio belga pueden equipararse a la crueldad de la Inquisición española, y eso por mencionar solo un par de atrocidades cometidas en el último siglo, cuando ya el mundo se consideraba más civilizado y ya habían transcurrido varios siglos desde la Inquisición. Para estos ciudadanos la Inquisición española era algo más cruel, mucho peor, así lo aprendieron en las escuelas y en las iglesias y así ha quedado marcado en las mentes de los ciudadanos. 

Imagen típica de la inquisición

Imagen típica de la inquisición

No voy a defender la Inquisición porque es indefendible y además, la existencia de una simple víctima inocente, como lo eran todos aquellos perseguidos por los inquisidores por motivos religiosos, que no por causas criminales, ya es mucho. Y la Inquisición acabó con la vida no ya de un inocente sino de varios miles de inocentes y arruinó las vidas de muchos más. Por tanto, ninguna clemencia con el proceder de la Inquisición. Sin embargo, existe una clara injusticia comparativa con  otras atrocidades cometidas por la humanidad aun en aquellos mismos tiempos que no cuentan con tan mala fama. Como ejemplo, la quema de brujas en Alemania representó la muerte de muchas más personas en unos pocos años, calculados entre cuarenta  y cien mil personas, que los muertos por la Inquisición en sus tres siglos de existencia, estimados actualmente entre tres y cinco mil ejecutados, y aunque muchos más fueran objeto de persecución por los inquisidores. 

Caracterización típica de una bruja medieval

Caracterización típica de una bruja medieval

Hasta el siglo XX, todos los autores extranjeros dieron por buenas, sin cuestionarlas, las atrocidades de la Inquisición, así como los números de muertos en torturas y hogueras, que se calculaban en varios centenares de miles de personas. Solo es a partir del Siglo XX cuando algunos historiadores como Edward Peters y Henry Kamen entre otros empezaron a cuestionar la Leyenda Negra sobre España y su Inquisición. Actualemente casi todos los historiadores en todas las universidades aceptan que la Leyenda Negra, tal como fue publicada en los siglos pasados y enseñada en las escuelas, contiene muchos errores, omisiones y es claramente tendenciosa, pero pasarán años, quizás una generación o más, hasta que la civilización occidental, europea y americana, vean a la Inquisición con otros ojos, sin demonizarla excesivamente como hasta ahora.

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Contratos matrimoniales Imprimir E-mail
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Hasta épocas recientes, el matrimonio era poco más que una cláusula en un acuerdo. Así la labor principal de las princesas era casarse con alguien de una casa real con la que interesara crear o mantener buenas relaciones. Diplomacia entre sábanas. Para la mayoría de ciudadanos, y hasta que se inventaron las fusiones de empresas, el matrimonio era la forma más eficiente de aumentar la riqueza y el poder. Cuando, más tarde, el amor fue la razón principal para unirse dos personas, aparecieron otros problemas. El roce constante en el matrimonio puede crear situaciones que sacan de quicio incluso a los genios. Algo así le ocurrió a Einstein cuando pidió a su esposa que firmara un acuerdo por el que la degradaba al puesto de criada de la casa, o que Darwin considerara la compañía de una mujer en el matrimonio como "algo mejor que la de un perro"

Einstein - la relatividad del matrimonio

Mileva Maric, primera esposa de Einstein

Mileva Maric, primera esposa de Einstein

Albert Einstein conoció y se enamoró de su primera esposa, Mileva Maric, cuando ambos estudiaban juntos en la Politécnica de Zurich. Mileva era cuatro años mayor que él y la única mujer estudiante de la escuela. Antes de casarse tuvieron una hija, Lieserl, de la que no se sabe nada, especulándose que pudo haber muerto o sido dada en adopción. Tras la boda con Milena, Albert Einstein tuvo dos hijos más, uno de ellos, Eduard, que padecía esquizofrenia, tuvo muy poco contacto con su padre y murió a la edad de 55 años en un psiquiátrico de Zurich.

Aunque Mileva colaboró con Einstein en la formación de sus primeras publicaciones y papeles técnicos, en 1914 Einstein, para continuar su carrera profesional, se mudó a Berlín mientras que su esposa permaneció en Suiza al cuidado de sus hijos. En Berlín Einstein entabló relaciones con una prima suya, Elsa, compañera de juegos en la infancia. Cuando Mileva intentó mudarse a Berlín con sus hijos para convivir nuevamente como pareja, el hechizo de su amor juvenil había desaparecido.  Einstein vio en su esposa Mileva no a una amante, ni siquiera a la madre de sus hijos, sino a una criada. Con mente fría, intentó dejar bien claro cuales serías las condiciones de su vida conjunta y, para eso, escribió las condiciones bajo las cuales Mileva podría volver al lecho conyugal. El papel con estas cláusulas, que ha sobrevivido hasta nuestros días, solicitaba el acuerdo y firma de su esposa a las siguientes condiciones:

  • A) Te asegurarás:
    • que la ropa y mi colada se mantienen en buenas condiciones.
    • que recibo regularmente mis tres comidas diarias en mi habitación.
    • que mi dormitorio y estudio se mantienen limpios, y especialmente que mi bufete se utiliza solo para mi uso.
  • B) Renunciarás a cualquier relación personal comnmigo mientras no sea completamente necesario por razones sociales. No pedirás especialmente:
    • que me siente contigo en casa
    • que salga contigo o te acompañe en tus viajes
  • C) Tendrás que atenerte a las siguientes condiciones en mi relación contigo:
    • No esperes ningún tipo de intimidad conmigo, ni me lo reproches.
    • Pararás de hablarme si así te lo pido
    • Dejarás mi habitación o estudio inmediatamente si así te lo solicito
  • D) No dirás ni harás nada que me humille delante de los niños.

Mileva no llegó a firmar estas condiciones  que fueron, al parecer, consideradas excesivas, y volvió  al poco tiempo sola con sus hijos a Suiza. Unos meses después llegaron a un acuerdo de divorcio por el cual Einstein no pagaría ninguna mensualidad pero se comprometía a entregarle el importe del premio Nobel en cuanto lo recibiera, algo que, como él esperaba, ocurrió dos años después.

 

Charles Darwin, sopesando la adaptación al ambiente familiar

Charles Darwin estuvo felizmente casado con su prima Emma Wedgewood desde su boda a la edad de treinta años y hasta su muerte a los 73 años. Para la boda, Darwin ya padecía síntomas de cansancio y enfermedades causadas por el exceso de trabajo y su viaje alrededor del mundo en el Beagle, pero su esposa siempre estuvo a su lado cuidando de él. Antes del matrimonio, Darwin escribió en un papel los pros y contras de casarse, listando en una  columna las ventajas de la vida conyugal y en otra las desventajas. 

Entre las ventajas Darwin valoró la compañía constante y la amistad del cónyuge en la vejez "siempre mejor que la de un perro, en cualquier sentido". También mecionó  positivamente y como bueno para la salud aunque le restara tiempo, los hijos fruto del matrimonio o el tener un hogar y alguien que cuidara de él. Entre las desventajas Darwin incluía la pérdida de libertad para ir donde quisiera, la posible falta de conversaciones con gente inteligente en el club o disponer de menos dinero para comprar libros.

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Esa vieja costumbre de matar niños Imprimir E-mail
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La crianza de recién nacidos, especialmente entre tribus primitivas, se siente como una gran carga

La crianza de recién nacidos, especialmente entre tribus primitivas, se siente como una gran carga

Nos entristece ver en los documentales de naturaleza salvaje cómo un león, tras conseguir el poder de una manada, mata a todos los cachorros. Esa es una conducta bastante habitual, no solo entre leones, también se ha documentado en distintos pájaros, peces y otros mamíferos. A veces quien decide terminar con la vida de los recién nacidos es el macho recién llegado, pero no es extraño que quien mate a los hijos sea la propia madre.

Estos comportamientos los sentimos en la distancia de otras especies, muy alejadas de la humana. Al menos así era hasta que Sarah Hrdy documentó la matanza de niños chimpancés por parte de sus madres. Tuvo que luchar mucho para que la comunidad científica aceptara tal hecho. Normalmente nadie quiere aceptar que una madre mate a sus propios hijos, pero al final ha quedado demostrado que no son hechos aislados ni el producto de locura, siquiera transitoria, de la madre bien por vivir en cautiverio, en zoos, o por alguna otra razón lógica. La Profesora Hrdy no solo concluye de sus observaciones que la madre asesina está sana mentalmente, sino que su conducta sigue una adaptación evolutiva sin la cual las especies pudieran no haber sobrevivido a períodos de desastres ambientales o sociales perjudiciales. En otras palabras, matará a sus propios hijos si el coste de mantenerlos con vida les llevará a la muerte tanto a ella como a sus hijos. Pero no nos desgarremos las vestiduras. Todavía no. La humanidad ha mantenido, y sigue manteniendo en algunas culturas, el infanticidio como una forma aceptada para evitar perjudicar a la madre, al padre, o a la sociedad.

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Tortura aplicada a Elvira del Campo Imprimir E-mail
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Tortura aplicada a Elvira del Campo, en proceso por no comer carne de cerdo y ponerse ropa limpia los sábados (1568). [Fragmento]

 

Elvira del Campo, joven de veintipocos años y embarazada de un niño que nació en la cárcel, con ascendencia judía por parte materna, fue juzgada por la inquisición con cargos de seguir practicando la religión de Abraham ya que no comía carne de cerdo y se cambiaba de ropa los sábados. Fue denunciada por dos de sus criados. Por las declaraciones de los testigos se desprende que era una buena mujer y fiel practicante de los ritos cristianos. La razón de no comer tocino y lavarse los sábados la había aprendido de su madre, quien murió cuando ella tenía once años y nunca había dado a esas costumbres ningún significado religioso, sino simple hábito aprendido de pequeña.

 

Torturas en la Inquisición

Torturas en la Inquisición

"Luego en la dicha cámara del tormento estando en ella los dichos señores Inquisidores y el Ordinario, le fue dicho a la dicha Elvira del Campo que por amor de Dios que diga la verdad antes que se vea en trabajo.

La cual dijo que no tiene que decir.

Luego fue mandada desnudar, y vuelta a amonestar que diga la verdad -No dijo nada.

Luego estandose desnudando dijo la dicha Elvira del Campo:

-Señores, yo he hecho todo lo que me mandasteis, y no me levanto falso testimonio porque no quiero verme en tanto trabajo y Dios no quiera que yo haya  hecho cosa ninguna.

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El precio de la vida humana Imprimir E-mail
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¿Cuánto vale una vida humana?

Una persona saludable puede pasear delante de un hospital sin que su vida corra peligro. Bromas e infecciones aparte, ¿cómo se puede explicar ese aparente desinterés de los médicos por el viandante? El cuerpo de esta persona puede salvar muchas vidas: su corazón es necesario para un trasplante en la segunda planta, su sangre se requiere en urgencias, sus pulmones se necesitan en la tercera planta o alguien morirá en poco tiempo, sus riñones son de vital importancia para otros pacientes. Él, una sola persona, puede librar de la muerte a cinco o más personas del hospital y mejorar la calidad de vida de muchas más, sin embargo nadie va a salir corriendo del hospital, atacarlo y desmembrarlo para aprovechar su cuerpo. Su vida vale más que las de cinco pacientes y puede pasear tranquilo delante del hospital.

¿Cuántas vidas humanas en esta calderilla?

¿Cuántas vidas humanas en esta calderilla?

"La vida humana no tiene precio" se nos ha dicho insistentemente desde la infancia. Luego hemos descubierto cómo la gente mataba, a veces, por un puñado de monedas aunque estas acciones fueran cometidas por personas socialmente enfermas. En ocasiones, el precio no está fijado en dinero sino algo tan abstracto o nimio como el nacionalismo y la religión y otras en necedades como celos, envidia o poder. Otras veces la sociedad acepta voluntariamente que se pierdan vidas humanas en la realización de algo por el llamado bien común. Estadísticamente todos las grandes obras y muchas otras no tan importantes han causado muertos durante su construcción, luego se sabe, y aun se incluye en los planes y presupuestos, que habrá accidentes mortales en su realización, algo que se acepta con naturalidad y una prima de seguros. Se puede deducir de esto que la vida humana sí tiene un precio: valor bajo para delincuentes, gobiernos en guerra y religiones en algún momento y más alto si es a cambio del bien común.

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