Unos comentarios sobre los apellidos

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No hay un mismo sistema en todos los países para reconocer la filiación de una persona. En España se usa uno o dos nombres y los dos apellidos de sus padres, primero el del padre y después el de la madre. Este sistema es también común en los países de influencia española. Mucho se ha escrito sobre la historia y significado de nombres y apellidos. En caso de estr interesado, puede ampliar el conocimiento de los apellidos en este enlace donde se muestran los principales libros sobre el tema

Apellidos en el mundo

Ni siquiera en los países cercanos al nuestro se sigue ese mismo método. Por ejemplo, en Portugal se antepone el apellido materno al paterno. En Francia, países anglosajones y muchos países europeos solo se utiliza un apellido, normalmente el paterno,. precedido de uno o dos nombres. En países asiáticos es común poner el apellido delante del nombre. En algún país, como Eritrea, se utiliza el nombre y los nombres de los padres, sin apellidos. El sistema utilizado en los países africanos es muy distinto al europeo y varía de un país a otro. En algún país, el día de la semana en que se nace forma parte del nombre, como en Costa de Marfil. Por último, hay países sin ninguna regla o sistema fijo, dejando libertad absoluta para nominar a los hijos, como en Tibet.


 

Árbol genealógico

A lo largo de la historia

Si, como hemos visto, hay una gran variedad de formas de nombrar a las personas en función del país, se entenderá fácilmente que ha existido también mucha variedad, aun en el mismo país, a lo largo de la historia. En Europa, con ligeras variaciones, se ha seguido el sistema de los romanos, básicamente el nombre y patronímico familiar (praenomen + nomen) al que se añadía una singularidad de la persona (cognomen) para evitar duplicidades. Así tenemos, Lucio Anneo Séneca el Joven, hijo de Lucio Anneo Séneca el Viejo. Había algunas modificaciones como la incorporación de la filiación y tribu o lugar de origen en algunos casos.

Con anterioridad a los romanos solo se utilizaba un nombre y alguna cualidad asociada a la persona (herrero si era herrero, rubio si era rubio, del Río si vivía junto al río, etc.). Este sistema se siguió utilizando hasta entrada la edad moderna prácticamente en toda Europa, para los vasallos que no formaban parte de la nobleza, mientras que los nobles mantenían el sistema romano de unir el apellido familiar al suyo.

En España solo se legisló e hizo obligatorio el uso de actual sistema de nombre más apellido paterno y materno en 1870 con la introducción del registro civil aunque ya se llevaba más de un siglo usando habitual, aunque no obligatoriamente, este sistema.

Nuestra ascendencia, en los orígenes, es compartida.

Existe también la creencia de que compartir un apellido significa necesariamente tener un antepasado común con tal apellido, aunque fuera hace mucho tiempo. No es así, o no al menos por compartir mismo apellido. Muchos apellidos fueron tomados del nombre del dueño de la finca donde trabajaban aunque no hubiera relación genética alguna entre ellos. Otros los otorgaban los misioneros y frailes al bautizar a indígenas en zonas alejadas de la península. Recuerdo, por ejemplo, que uno de Annobón me dijo que prácticamente todos los de esa isla tienen apellidos de ciudades españolas. Durante la primera mitad del siglo XX llegaron a Annobón varios misioneros catalanes que comenzaron, como era de esperar, a bautizar a todos los residentes. Como no entendían los nombres que los indígenas tenían, por la dificultad de su pronunciación, optaron por asignar a cada familia el nombre de una diócesis española. Así, actualmente, todos los annoboneses tienen nombres como Zaragoza, Sabadell, Zamora, Segorbe, etc. En modo alguno implica que tuvieran algún antepasado con tales nombres. Algo similar ocurrió en Latinoamérica.

El escudo de armas

Por tanto, si no se está seguro de formar parte de un linaje perteneciente a la nobleza desde la baja edad media, nuestro apellido no quiere decir gran cosa. Indica que alguno de nuestros antepasados era zapatero, vivía en el valle o era hijo de Rodrigo (Rodríguez), pero los Zapateros, Valles y Rodriguez actuales no tienen nada en común con otros de idéntico apellido si exceptuamos el que alguno de sus antepasados también fueran zapateros, vivieran en el valle y tuvieran un padre que se llamaba Rodrigo, pero eso en pueblos distintos y a centenares de kilómetros, esto es, sin ninguna relación familiar y genética con todos aquellos que comparten esos apellidos. Menos, todavía, encontrar un escudo noble de una familia e intentar asociarnos como descendientes de la nobleza. Quiero decir, quizás hubo un Zapatero que por matar en las guerras de la reconquista algún que otro moro, le fuera concedida hidalguía e incluso contara con escudo de armas, pero ese escudo familiar correspondería a él y sus descendientes directos, y no a todos que hayan tenido un antepasado zapatero que les dio el apellido.

Escudo de armas utilizable por la inmensa mayoría

Los apellidos, pues, pueden provenir de motes o cualidades de la persona -descriptivos- (rubio, rojo, moreno, blanco, bueno, alegre, manso, gordo, bello, etc.), de ciudad de origen (Castellón, Sevilla, Madrid, castellano, navarro) o de lugar de residencia -toponímicos- (Castillo, Monte, Río, Valle, Vega, Alameda, etc.), de oficios (Herrero, Zapatero, Cubero, Sacristán, Verdugo, Vaquero, etc.) o incorporar el nombre del padre (Pérez-Pedro, Sánchez-Sancho, Rodríguez-Rodrigo, etc.). A veces, el nombre paterno pasaba con ligeras variaciones fonéticas u ortográficas como Velázquez, Blasco, Blázquez provenientes de Velasco. Otras veces se incorporaba directamente el nombre, comúnmente precedidos de la preposición "de", como De Luis, De Blas, De Juan, etc. Algunos apellidos tienen su origen en cualquiera de otras lenguas habladas, como el vasco sin que se comprenda fácilmente su significado en español (Uribe, el de abajo, etc.), pero es irracional intentar unir a todos que comparten un mismo apellido como descendientes de un mismo tronco familiar que, además, es el que tenía escudo de armas, cuando lo único que el apellido representa es una cualidad de algún antepasado que empezó a ser usado para diferenciarlo del resto de la gente del mismo pueblo.

 

 

 

 

 


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