Al salir a la vida, un recién nacido espera encontrar a una madre, su madre, que le consuele y ayude.
 Coleen, al lado del yate que consideraba su madre
A veces, la vida es dura desde el nacimiento. Coleen, un ballenato recién nacido en las costas de Australia, perdió a su madre al poco de nacer. No se sabe qué pasó, si le ocurrió alguna desgracia o simplemente abandonó a su hijo recién nacido, algo que suele ocurrir entre animales. El ballenato, Coleen, buscó y, al poco tiempo, encontró a su madre, o a quien consideraba que pudiera ser su madre, y la siguió. En realidad, era un yate de recreo de unos escasos doce metros de eslora. Coleen lo siguió hasta el puerto y se quedó ahí, al lado de su "madre", durante días.
No se sabe qué podría pensar en esos momentos, quizás le pasaran ideas como: ¿dónde está la teta para mamar? o ¡qué madre tan poco cariñosa!, pero a falta de mejor alternativa, una madre siempre es una madre y mejor con ella que sin ella. Es el amor filial, que nunca falla.
Para entonces, las autoridades del puerto australiano ya estaban al corriente de lo que pasaba. Intentaron sacar a Coleen a mar abierto para que encontrara alguna ballena que se hiciera cargo de ella. Salieron del puerto con Coleen hasta varias millas en el mar abierto. Intentaron abandonarla, pero Coleen no quiso, siempre regresaba con su "madre".
Como no podia ser de otra forma, el final es triste. Un ballenato no es fácil de alimentar, ni nadie sabía cómo hacerlo, así que decidieron practicarle la eutanasia. Le inyectaron seis dosis letales, pero aún así, Coleen seguía luchando por su vida. Al final la sacaron del agua con una grúa y la dejaron morir en puerto, ya agotada y aletargada con las inyecciones.
No es el primer caso de recién nacido que sigue a un elemento inanimado considerándolo su madre. Se conocen casos frecuentes de otros animales, como patitos y otras aves. Pero normalmente, como con Coleen, el equívoco resulta fatal para el recién nacido.
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