El ejército licencia el batallón de palomas mensajeras y concentrará sus comunicaciones solo en nuevas tecnologías.
 Jubilamos a los soldados más inocentes Adiós a los columbigramas, aquellos mensajes, cifrados o no, que portaban las palomas en las batallas. A partir de ahora el ejército usará nuevas tecnologías, como twitters o telefonía celular. Por orden de primeros de marzo del 2010, se ha decidido cerrar la sección de palomas del ejército español que llevaba funcionando sin interrupción desde 1879.
La comunicación mediante palomas mensajeras tiene sus pros y sus contras. A veces los mensajes no llegaban a destino al ser interceptados por hackers naturales, normalmente águilas o halcones, que las derribaban en pleno vuelo. Por contra su fiabilidad era alta porque se basaba, no tanto en sus capacidades de orientación y navegación aérea, algo que todas las aves poseen, como en su sentido del matrimonio tradicional para toda la vida. Las palomas son aves de una sola pareja y esa fidelidad al nido hogareño, era la que guiaba a la paloma a su destino, evitando caer en tentaciones de otros palomares, quizás más atractivos y con bellos especímenes, pero que no contaban con el calor del suyo propio. Que se sepa, el uso de la mensajería por palomas, ha sido la primera y única vez donde la humanidad ha confiado su futuro a la indisolubilidad del matrimonio.
Algunos se temen que estos ex funcionarios puedan ser contratados por bandas delictivas que aprovechen sus habilidades. Tienen salvoconducto para cruzar fronteras sin ser cacheadas ni revisadas, facilitando el transporte de drogas o cualquier otro material, aun en cantidades no superiores a los veinte gramos por envío, sin peligro alguno para los delincuentes.
Las palomas y los hombres comparten una historia en común. A veces nos fastidia su manía de tirar sus excrementos a nuestras cabezas, pero en el fondo agradecemos que, al menos, sean de color blanco inocente. Para muchos, las palomas son iconos de paz y amor, quizás porque nos recuerdan algunos de los valores que carecemos pero desearíamos poseer.
Es una pena que el recorte del gasto público para atajar la crisis tenga que comenzar por unos funcionarios, las palomas, que nunca han pedido aumentos de sueldo, ni siquiera para igualar la inflación.
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