Inventos españoles, desde el futbolín hasta la fregona

Valoración del Usuario:  / 12
MaloBueno 

La inventiva de los españoles

Junto a inventos genuinamente españoles, como el arcabuz, la navaja o la guitarra, sin olvidar el botijo, leemos que también tal o cual artículo ha sido producto del ingenio español, pero ¿qué hay de verdad en ello? De los miles de objetos de uso cotidiano para la humanidad, analizaremos la contribución de los inventores españoles. Puede leer más sobre inventos e inventores en alguno de estos libros.

Salvo excepciones, los españoles nos hemos limitado a adaptar o amejorar algunos de los productos de uso cotidiano, pero sin que la mayoría de ellos puedan clasificarse como nuevas invenciones. Los motivos para esta falta de inventiva, más propia de países subdesarrollados como lo era España hasta hace unas décadas, solo hay que buscarlos en la escasa cultura innovadora y emprendedora que hemos tenido en nuestro país durante siglos y que, desgraciadamente, todavía perdura.

Ese pensamiento lo resumía Román, uno de los personajes de Miguel de Unamuno, con las siguientes palabras:

"Inventen, pues, ellos y nosotros nos aprovecharemos de sus invenciones. Pues confío y espero en que estarás convencido, como yo lo estoy, de que la luz eléctrica alumbra aquí tan bien como allí donde se inventó."

Frase que se cita en nuestros días como "que inventen ellos" y que refleja el ideal español ante la vida: "ante todo, ser funcionario, y si esto es imposible, lograr un trabajo fijo"

Algunos mitos - El Futbolín

futbolinEl futbolín es un juego muy popular tanto en España como en otros países. incluso en países donde el fútbol no goza de mucha popularidad.

Según hemos oído en infinidad de ocasiones, el futbolín fue inventado por un gallego, D. Alejandro Finisterre durante la guerra civil española. El Sr. Finisterre describió cómo le surgió la idea de este juego de la siguiente forma

"Por culpa de una bomba nazi, de las que lanzaron sobre Madrid. Quedé sepultado entre cascotes, con heridas graves. Me llevaron a Valencia y luego al hospital de la Colonia Puig de Montserrat. La mayoría de los que estaban allí eran mutilados de guerra. Yo había jugado al fútbol--incluso perdí un diente de una patada--, pero me había quedado cojo y envidiaba a los que podían jugar. También me gustaba el tenis de mesa. Así que pensé: "¿Por qué no crear el fútbol de mesa?"

Estas palabras situarían la invención del futbolín hacia 1938, aunque se desconoce la fecha de la patente en España, si hubo.

Sin embargo, el futbolín llevaba décadas jugándose en otros países. La primera patente corresponde a 1925 en el Reino Unido. Un dibujo con el juego y las características principales se pueden comprobar en la Oficina de Patentes de los Estados Unidos, disponible en la red como patente presentada en 1925 y aprobada en 1927 donde, además de los dibujos, se pueden leer las instrucciones o especificaciones del juego (si no puede acceder a las imágenes, siga las instrucciones de la U.S. Patent Office sobre requisitos del sistema en http://www.uspto.gov/patft/help/images.htm.)  Esta patente americana es copia de la anterior registrada en el Reino Unido pero no disponible en la red.


Chupachups

chupa-chups-lollipopsEs un producto español, ahora bajo control y propiedad de una empresa italiana, que ha triunfado en muchos países. La empresa comercializadora se llamaba Productos Bernat y el fundador fue el catalán Enric Bernat. Fue introducido en el mercado peninsular en siete sabores diferentes, por primera vez en 1958 y producido en la primera fábrica de Asturias. En alguna entrevista, el Sr. Bernat reconoce que se le ocurrió la idea después de ver "que los niños sacaban los caramelos de la boca con las manos  para poder hablar o seguir jugando" Como forma más higiénica y evitar que los niños se ensuciaran las manos, se le ocurrió la idea de poner un palillo para sujetar el dulce.

La idea de poner un palillo para sujetar los dulces para comerlos es muy antigua, data de varios siglos. Se usaba en centro Europa hacia 1700. En los Estados Unidos, cuyo nombre genérico del chupachups es lollipops (piruleta), se comenzaron a fabricar hacia el siglo XIX. En 1908 George Smith, de New Haven, Connecticut, comenzó la fabricación en serie de uno de los lollipops más conocidos. 

El éxito principal de Chupachups, y de su fundador el Sr. Bernat, ha sido la excelente comercialización, con un marketing acertado, de un producto que ahora ya es conocido en muchos países de Europa, América y Asia, pero no tanto la invención de un artículo nuevo ya que éste era conocido popularmente en varios países. 

La grapadora

La grapadora

En varios artículos españoles se atribuye a la empresa "El Casco" de Eibar la invención de la grapadora. El Casco inició la producción de su grapadora en 1920 y pronto fue un artículo de uso común en todas las oficinas de España.

La primera grapadora de la que se tiene noticia se fabricó en Francia, para el Rey Luis XV, en el siglo XVIII. La primera patente oficial de una grapadora se registró en los Estados Unidos en 1866. En los años sucesivos se patentaron diversas mejoras a la patente inicial y en 1877, Henry R. Heil registro la patente número 195603 que grapaba un conjunto de folios con un golpe de la mano, de una forma similar a las actuales. En años sucesivos se fueron introduciendo, en varios países, mejoras a esta grapadora mecánica. 

El Casco fue la empresa que comercializó ese producto, creando uno propio, en España hasta hacerlo común en todas las oficinas. 

La Fregona

La fregona

A principios de 1950, el aragonés Javier Jalón Corominas registró la fregona en España e inició la producción industrial de este artículo tan útil y común en todos los hogares españoles.

Como ha indicado este inventor en numerosas ocasiones, la idea de la fregona se le ocurrió tras un viaje a los Estados Unidos donde vio cómo se usaban en algunos sitios un artículo similar al de la fregona actual que podría ayudar en la fastidiosa tarea diaria de las mujeres españolas al fregar los suelos.


La  fregona usada en el extranjero era similar a la comercializada por el Sr Jalón Corominas, aunque éste la simplificara e hiciera más util y, sobre todo, a un precio asequible para todas las amas de casa de la época.

 

Fregona de 1893.En la imagen de la derecha se puede ver la fregona inicial, la patentada por Thomas Stewart, de Kalamazoo, Michigan, medio siglo antes, en 1893. Otros modelos posteriores la irían adaptando hasta hacerla más útil en las casas americanas.

La diferencia principal de la fregona de 1893 con la patentada por Corominas en 1950 radica en que la del español es redonda y se escurre por presión ejercida al rotar la fregona, mientras que la de Stewart era plana, con las tiras sujetas a una regla o banda y se escurría por presión ejercida sobre estas tiras por dos barras paralelas, con ayuda de una palanca. 

La del español Jalón Corominas es por tanto una adaptación, o mejora substancial, de un producto ya usado en el mundo por más de medio siglo y que alivió enormemente la tediosa faena de fregar a todos los hogares españoles.

 

 

 

 

El afilalápices mecánico

AfilalapicesEn España acreditamos la invención del afilalápices mecánico a D. Ignacio Urresti en 1945. Este era también un producto de uso muy común en las oficinas de todo el mundo.

En otros países, se menciona que la primera patente para un afilalápices corresponde a un francés quien en 1829 la registró en París con número 2444.

Con posterioridad ha habido, en varios países, modificaciones y mejoras a ese afilalápices original, por ejemplo, la patentada por John L. Love en 1897. La primera patente de un afilalápices eléctrico, que ya no requería girar el lápiz manualmente, fue registrada en 1917. 

 

 

Algunas otras innovaciones

Son varias las mejoras introducidas por los inventores españoles en diseños o productos ya existentes o en fase de experimentación. Entre ellos:

El Submarino de Isaac Peral.

Submarino de Isaac Peral, ubicado en Cartagena.La idea de navegar bajo el agua ha estado con la humanidad desde la antigüedad. En 1573 un inglés, William Bourne, realizó un diseño de un barco para navegación submarina que nunca llegó a probarse. En 1620 el holandés Cornelius Van Drebbel construyó en madera un submarino que hizo varios viajes sumergido por el Támesis londinense. 

Con posterioridad hubo varios otros intentos, con mayor o menor fortuna, como el Nautilus de Fulton para Napoleón a principios del siglo XIX. Los submarinos también se utilizaron en la guerra civil americana a mediados del siglo XIX, pero es en la segunda mitad de ese siglo cuando se dan avances importantes en la construcción de submarinos torpederos con energía motriz propia. Hasta finales del siglo XIX la propulsión procedía bien de motores a vapor o de baterías eléctricas con poca capacidad. El Ictineo II de Monturiol significó, en 1864, un avance en la propulsión a vapor al realizar la combustión con otros componentes distintos al carbón.

En 1888 el submarino de Peral hizo tres pruebas con éxito, pero se le retiró el apoyo oficial para continuar con el proyecto argumentando la poca autonomía de navegación del submarino, que Peral prometía en 66 horas. Tras un intento de separarle del proyecto, aduciendo que Peral no tenía el título de Ingeniero Naval, el submarino fue finalmente desmantelado y almacenado.

Por esa época, también en 1888, el  submarino francés Gymnote hizo 2000 inmersiones con éxito, pero igualmente se le negó más apoyo oficial por parte del gobierno francés por las mismas razones de autonomía. En 1896, el inventor irlandés trabajando en América, John Phillip Holland, diseñó un submarino que utilizaba propulsión diesel en superficie y baterías eléctricas en inmersión, logrando así aumentar significativamente la autonomía de los submarinos. Este diseño de submarino fue el que sirvió como prototipo para los que se fabricarían en el futuro, al menos hasta la llegada de los submarinos nucleares en 1960.

El teleférico de Torres Quevedo

Teleférico de Torres Quevedo en las cataratas del Niágara.Leonardo Torres Quevedo fue un ingeniero e inventor español admirable por el número e importancia de sus invenciones. Quizás su mayor contribución fueron las mejoras a los teleféricos, principalmente el que cruza las cataratas del Niágara, que sigue en funcionamiento desde su inauguración en 1916 en la parte canadiense. Allí es conocido como el teleférico español (Spanish aerocar).

Aparatos suspendidos por cable para sortear alturas u obstáculos,  similares al teleférico, se han venido usando durante varios siglos, tanto para la explotación de minas como para el traslado de pasajeros. Los de hace varios siglos funcionaban con tracción animal o humana y después por vapor. El teleférico de Torres Quevedo aportó nuevas soluciones a los ya existentes durante esa época.

Las otras aportaciones de Torres Quevedo fueron el telekino, primer uso demostrado del mando a distancia por ondas herzianas (aunque Tesla ya utilizó el mando a distancia en 1898) y su calculadora algebraica o analógica .

La radio

RadioEl profesor Angel Faus en un reciente libro expone que el inventor de la radio fue un español, el militar Julio Cervera Baviera. Esta es una noticia nueva y habrá que esperar qué decide la comunidad científica. Apoyando esta idea indica que "en marzo de 1902 ningún científico ni técnico en el mundo hablaba de telefonía sin hilos." Sin embargo, la patente de Marconi autorizada en 1901 menciona en su título "Apparatus for Wireless Telegraphy" (aparato para telefonía sin hilos) que también se incluye en el nombre de la empresa solicitante, lo que supone que ya era un concepto ampliamente conocido en aquella fecha. Es de notar que Marconi, al parecer, había copiado ideas y aparatos de otros inventores, principalmente de Tessla quien ya en 1892 había disertado en varias ocasiones sobre la posibilidad del envío de mensajes por ondas de un continente a otro. Además de Tessla, otros inventores anteriores a Marconi han recibido también los honores de haber inventado o haber sido pioneros de la radio y la telegrafía sin hilos. Entre ellos: Maxwell, Loomis, Hertz, Thomas A. Edison,  Bose, Brawn, DeForest, Popov, etc.

Al principio se transmitieron solo señales eléctricas, conocidas como Telegrafía sin Hilos. No hay datos ciertos sobre la primera prueba de transmisión de voz. Algunos afirman que se trató de un "Hola, Rainey" transmitido por Natan B. Stubblefield a su socio en 1892. Otros que fue en 1906 cuando Reginald A. Fassenden hizo un programa de radio y música experimental que pudo escucharse por barcos a varios cientos de millas de distinancia.

El autogiro de De la Cierva

El autogiro de De la CiervaDe la Cierva fue el inventor del rotor articulado que más tarde se usaría en la fabricación de helicópteros.

Hace 2500 años, los chinos diseñaron un trompo volador y dos mil años más tarde Leonardo DaVinci diseñó un aparato volador con rotor helicoidal, similar a un helicóptero, pero no fue hasta principios del siglo XX que no aparecieron los primeros vuelos reales. Fue el francés Gyroplane Nº 1 quien levantó el primer vuelo con éxito en 1906, aunque se alzó poco más de un metro del suelo.

Transcurrieron varios años, hasta 1920, cuando el argentino Pateras Pescara introdujo varias modificaciones, como rotores contrarios, que permitieron estabilidad y maniobrabilidad al helicóptero. En 1923 el rotor articulado de Ricardo de la Cierva, en su autogiro, mostró más ventajas y fue el usado por los helicópteros en los años posteriores. De la Cierva, que no confiaba en el helicóptero, centró todos sus esfuerzos en el autogiro. Desafortunadamente, el autogiro no podía mantenerse quieto en el aire, ya que necesitaba una propulsión por pequeña que fuera, mientras que el helicóptero sí permancecía estacionado y esa fue la baza decisiva para que el mundo se decidiera por los helicópteros en vez de los autogiros. 

 

En resumen, ha habido algunos inventos erróneamente atribuidos a españoles, así como varias otras mejoras a aparatos en fase de desarrollo realizadas por españoles, principalmente por Torres Quevedo, De la Cierva y Peral,  y que sin duda ayudaron con su trabajo e ingenio a preparar el mundo que vivimos actualmente.

Personalmente creo que el número e importancia de estas innovaciones es pequeña en comparación a la influencia que España ha tenido en otros campos, como la exploración, militar, conquista o religión. Reflejos de esta escasa inventiva son las escasas empresas españolas con patentes mundiales de productos o tecnología propias y reconocidas o también el escaso número de premios Nobel científicos, exceptuando el de Literatura y de la Paz, ya que contamos con solo dos, Ramón y Cajal y Severo Ochoa, un número inferior no solo al de las grandes potencias, sino también a países como Argentina, Australia, Bélgica, Canadá, China, República Checa, Dinamarca, Hungría, India, Israel, Holanda, Nueva Zelanda, Noruega, Polonia, Suráfrica, Suecia, Suiza o Ucrania, todos ellos países de menor desarrollo económico o con mucha menor población.  

 


Populares