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Tras la muerte de María, la madre de Jesucristo, ninguna otra mujer ha tenido, en la historia de la iglesia católica, tanta influencia como Marozia.
 El Papa Sergio III, amante de Marozia Nacida en el año 892 e hija de Teodora de Toscana, la que luego sería amante del Papa Juan X. Marozia consiguió, a la edad de quince años, ser la concubina del Papa Sergio III. En el año 924, ya casada con el Duque de Spoletto, se enfrentó al Papa Juan X, el amante de su madre, pero en la contienda muere asesinado su marido. Marozia busca entonces protección casándose en segundas nupcias con el Marqués Guido de Toscana.
Guido y Marozia se enfrentan nuevamente al Papa Juan X, esta vez con éxito, a quien deponen como Papa y encarcelan hasta el final de su vida. En 931 el hijo de Marozia es nombrado Papa con el nombre de Juan XI. Tras fallecer su segundo marido, Guido de Toscana, Marozia decide casarse con el rey de Italia, Hugo de Arlés, pero antes tiene que solventar un pequeño problema: su futuro marido ya está casado y hay que anular el matrimonio. Por suerte, el Papa es su propio hijo por lo que consigue con facilidad la autorización papal necesaria para la anulación.
Ya casados, surge otro problema. Otro de los hijos de Marozia, Alberico II el Joven, no está de acuerdo con la boda y, tras ganarles en batalla, los toma como prisioneros. Mantiene encarcelados en el castillo de Sant Angelo tanto a su madre, Marozia,como a su padrastro, el rey de Italia, y su propio hermanastro, el Papa Juan XI.
 Retrato de Marozia Después de varios años en prisión, Marozia es enviada a un convento donde muere en el año 955, el mismo año en que su nieto, un hijo de Alberico II de Spoletto, es nombrado Papa con el nombre de Juan XII.
La palabra pornocracia, o gobierno de las prostitutas, fue acuñada por el cardenal italiano e historiador eclesiástico Cesar Baronio en el siglo XVI para referirse al período, también llamado "saeculum obscurum" que va desde pontificado de Sergio III en el 904 hasta la muerte de Juan XII en el 963, aunque otros autores, como Will Durant, lo alargan desde el 867 hasta 1049 y se caracterizó por el poder que ciertas mujeres, sobre todo Marozia y su madre Teodora, ejercieron sobre la administración de la iglesia.
Ha habido muchas otras épocas que la iglesia preferiría borrar, pero quizás sea esta de la pornocracia la peor de todas. Entre esos otros casos se encuentra el de la Papisa Juana, leyenda creída como cierta hasta la edad moderna, los Borgia, los innumerables Papas que contaron con amantes y descendientes e incluso aquellos pontífices de los que, se sospecha, fueron homosexuales, tal como recogen las crónicas de aquella época.
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