 Típica estampa de San Valentín de principios del siglo XX
Actualmente se celebra San Valentín como el día de los enamorados en casi todo el planeta.
En algunos países se celebra con algún problema. Como en Irán, que lo celebran en la clandestinidad para evitar ser perseguidos por mantener costumbres occidentales. Allí, quien desee comprar algo para su amada, sean flores, chocolate o algún recuerdo, tendrá que acudir al mercado negro, como si de una droga se tratara. En otros, como en la India, se exponen a ser heridos y golpeados en el centro comercial donde acudan por partidarios fundamentalistas, como los de Shiv Sena, aunque a veces, se limitan a obligar a las parejas que pillan en los parques a contraer matrimonio inmediatamente, allí mismo, en el parque.
En la cultura hispana San Valentín nunca ha estado asociado al enamoramiento ni al amor. A pesar de toda la literatura que, como país profundamente católico tenemos sobre las vidas, obras y milagros de todos los santos, no hay nada que muestre un San Valentín relacionado con el amor. El 14 de febrero es la festividad no de uno, sino de dos santos llamados Valentín. Uno de ellos, Valentín de Roma, fue sacerdote martirizado en el año 269 en la Vía Flaminia. El otro Valentín fue obispo de Temi y también muerto mártir durante el imperio de Aureliano. A pesar de eso, corre la leyenda, esde hace unos pocos años, de que uno de estos Valentines ayudó a casarse, en la clandestinidad, a unas parejas de enamorados. Es solo una leyenda reciente sin ninguna base documental o de otro tipo.
Así pues, San Valentín no tiene nada que ver con el amor si exceptuamos la posible conexión de su martirio con el propio del matrimonio. Habrá pues otra razón para asociar a San Valentín con el enamoramiento.
En ningún país católico se ha tenido a San Valentín como patrón de los enamorados, al menos hasta hace unas pocas décadas. El origen del 14 de febrero, día de San Valentín, como día del amor parte de un poema de Chaucer, poeta inglés del siglo XIV donde relaciona el día de San Valentín con la llegada del amor entre los pájaros. A partir de esa primera referencia existen otras posteriores en inglés y en francés.
El origen más probable de esta costumbre hay que buscarla, como en muchas otras ocasiones, en las costumbres paganas. Mediados de febrero es la época, sobre todo en climas templados como el mediterráneo, en que plantas y animales retornan a la vida tras el descanso del invierno. Era tiempo para celebrar la fertilidad. Los romanos tenían una fiesta el 15 de febrero, llamada lupercalia o los lupercales, donde se buscaba la fertilidad de las mujeres. Estos festivales se fueron perdiendo con la llegada del cristianismo, pero se mantuvieron en algunos lugares, quizás en una forma menos pagana y más cristiana. Solo faltó que unos comerciantes los redescubrieran para pasar a ser un día de celebración del amor en todo el planeta.
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